La gramática de las cigarras

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El título de este poemario “La gramática de las cigarras” nos va a definir la estrategia poética de nuestra premiada.

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Descripción

En la antigua Grecia la cigarra era un insecto mítico que simbolizaba al calor y al brillo del sol, al mismo tiempo que contenía la idea de cantor o poeta.

Homero menciona en La Ilíada a las cigarras y compara a los jefes más sabios, que son los que no han ido a la guerra, a la canción de la cigarra. Además, se cuenta que el troyano Titono se transformó en cigarra al envejecer muy lentamente, arrugársele la piel hasta convertirse en un insecto, alcanzando así la inmortalidad.

En algunas culturas latinoamericanas, a la cigarra se le otorga cierta inmortalidad, ya que parece que no mueren, porque se entierran para salir cada año a la superficie. En este mismo contexto, la gente del campo acostumbra a poner dentro de sus guitarras, violines y arpas a una cigarra para que sus instrumentos suenen mejor.

A las cigarras se las conoce por su canto rechinante que se va acumulando hasta convertirse en un zumbido abrumador que puede variar dentro de diferentes posibilidades musicales, que expresan alarma o deseo de acercamiento con las hembras, ya que los que cantan son los machos a través de sus membranas vibratorias. También se las conoce porque desaparecen por largas temporadas y vuelven con una fuerza renovada con sus cuerpos robustos, cabezas anchas, alas transparentes y grandes ojos compuestos.

Pero quizás, lo más interesante de estos homópteros es que en algunas culturas, como por ejemplo la china, se la considera como un símbolo de renacimiento. La cigarra se metamorfosea con cambios que ocurren en su vida en el camino para lograr cierta felicidad e iluminación de la que habla el Taoísmo chino. De aquí que su capacidad para levantase de la tierra, después de largos períodos de inactividad, sea venerada como un símbolo de larga vida. Además, es un ser capaz de alejarnos del mal, dado que según sus conocedores posee una gran atracción para la buena suerte en el trabajo y en la vida.

La cigarra no es perezosa, ya que trabaja muy duramente para sacarle la sabia a algunos árboles. Lo que sucede es que pueden prenderse de los troncos de los árboles y sin hacer nada ponerse a cantar, moviendo sus timbales. Es por eso que la cultura japonesa dice de ellas que “de las cigarras es de donde la luna consigue su música”.  Y también, la cultura china señala que la cigarra es un gran símbolo de la fertilidad y de los buenos agüeros con el nacimiento de un hijo. Más aún, como animal totémico emite inspiración a las musas llamando a la obra de arte, a la poesía, la música y la danza. Y, es aquí en donde nuestra autora introduce a la Gramática, empapada de las esencias de la cigarra pero con la intención de poner cierta lógica en el mundo totémico y, al mismo tiempo, misterioso e innovador de la cigarra.

No voy a profundizar en el concepto de Gramática pero si recordar viejas y nuevas definiciones y algunas ideas que nos hagan ponernos al día y pensar en qué consiste tal noción. En su definición más simple podemos decir que “la Gramática es el conjunto de normas y reglas para hablar y escribir correctamente una lengua”. También es “el conjunto de normas que rigen el idioma” o “el arte de hablar y escribir correctamente”. Además, también es “la teoría del idioma, del sistema de la lengua en la generación, uso de sus inflexiones y en la estructura de sus oraciones”. Más aún, podríamos recordar a la gramática entendida como “un sistema de medios de expresión”, o como “el estudio sistemático del lenguaje”.

Pero, lo que nos interesa a nosotros es unir los dos términos principales del título del poemario “Gramática” y “Cigarras” y ver qué es lo que ha producido este engranaje. Pienso, y aquí hablo de mis impresiones, que nuestra autora hace una reflexión entre el sentido lógico de la gramática y la musicalidad de los timbales de las cigarras. Esta unión la asienta en la idea de que “la Gramática de las Cigarras” (estoy uniendo ya las dos nociones) implica la lectura inteligente de un lector con la capacidad para establecer relaciones entre los sonidos de la cigarra y los significados de lo que trata de decir de una forma lógica y gramatical. Es decir, estamos entrando en la idea del arte que presupone cualidades, y un complejo de reglas que tratan de alcanzar el objetivo esencial de la poesía, es decir, la belleza y, si me apuran ustedes, la verdad como diría Keats, el romántico inglés, dentro del arte de escribir.

Y esta unión de conceptos implica musicalidad que fuerza la salida de una personalidad poética que trata de conocer al mundo asentado en la palabra. Al mismo tiempo, la obra expresa una sensibilidad psicológica muy profunda, llena de formas expresivas metafóricas y ricas en matices que entienden a la experiencia como un largo proceso de alteraciones que nos ocurren en la vida.

Pero, aún hay más, en este poemario he visto cierta calma que se apoya en una musicalidad enmarcada en una gran sensibilidad que dura y se alarga, a lo largo de toda la obra. Aquí podemos percibir otra idea esencial de la poética de Sara Otero en la que trata de unir el léxico, la sintaxis a la noción de emigración, de un futuro de nieve y de una ausencia prematura. Es la Gramática y la Cigarra, es decir, la lógica y la vida.

 

José Luis Caramés Lage

La gramática de las cigarras obtuvo el I Premio “palabra sobre palabra” de Poesía en su edición del 2013. Nuestro más sincero agradecimiento a los miembros del jurado

 

Sara Otero del AmoSARA OTERO DEL AMO nació en León en 1982 en cuya Facultad  se licenció en Derecho. En la actualidad trabaja como Secretario Judicial.

Seleccionada por el concurso Jóvenes Creadores  de la Comunidad de Madrid (Abril 2003), galardonada con el 2º Premio Nacional de Poesía Marqués de Santillana de Poesía Juvenil (Agosto 2001) y en el 2004 le fue otorgado el II Premio de Poesía Rafael Alberti de Valencia de Don Juan. Ganadora en 2013 del Premio de Poesía “Con esencia de Mujer” Astorga 2013 y la Unión Nacional de Escritores le concedió el I Premio de Poesía Maria Eloísa García Lorca en 2013.

Finalista del Premio Adonáis de Poesía en el 2004 y 2012.

Ha publicado los libros de poemas

“Abecedario de ausencias  (Premio Letras Jóvenes de Castilla y León 2002),

“En el lugar de la lluvia” (I Premio Internacional de Poesía Manuela López )

y ha sido incluida en la Antología de poesía Poesía para Vencejos editado por el Instituto Castellano y leonés de la lengua

 

Información adicional

Editorial

Círculo Rojo

1 valoración en La gramática de las cigarras

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    José Rico-Villademoros Gamoneda

    hace unos años tuve la fortuna de asistir a la entrega del premio y como es natural adquirí el poemario de Sara Otero. Una lograda poesía con un estilo muy personal

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