¡Oferta!

La balada del café triste

6,95 6,60

 Las personas más inesperadas pueden ser un estímulo para el amor

Descripción

Bajo el título de uno de ellos, La balada del café triste, se agrupan en este libro varios de los relatos más significativos de la singular y sutil narrativa de Carson McCullers, que han accedido ya a la consideración de clásicos de la moderna literatura norteamericana y constituyen incursiones en la silenciosa, secreta y sagrada intimidad del alma de sus personajes. 

Narrados con un prodigioso sentido de la construcción, los relatos de Carson McCullers alcanzan una resonancia interior que va mucho más allá de su sencilla y directa observación de la realidad. El mundo punzante, desesperanzado y profundamente poético de Carson McCullers constituye, en palabras de Edith Sitwell el legado de «una escritora trascendental».

Sucesivas muestras de agudeza, ironía y ternura representan el mundo de Carson McCullers en su esplendor más cotidiano, en el afiebrado aislamiento de los pueblos rurales, el cinismo morboso de los aburridos a media tarde, el puntual aturdimiento frente al amor, y las pasiones que no se resuelven; pero es en la agitación de los cobardes y mediocres o a través del racismo y la hipocresía donde ensaya alguna denuncia social en sus páginas siempre tan claras de melancólica poesía, de seres queribles e incomprensibles para sus pares.


En febrero del 2017 se cumplieron cien años de su nacimiento. La editorial Seix-Barral reedita su obra completa. La colección de cuentos y La balada del café triste, con un prólogo de la escritora chilena Paulina Flores; la novela Reflejos en un ojo dorado, con prólogo de la española Cristina García Morales, y epílogo de Tennesse Williams; Reloj sin manecillas con prólogo de Jesús Carrasco; y El aliento del cielo, la totalidad de sus cuentos, trece inéditos, y sus tres novelas cortas en edición del argentino Rodrigo Fresán.

Entrar en sus páginas despierta una instantánea afinidad, una simpatía sobre certezas y desazones acerca de la fragilidad del mundo, que nos conmueve con su prosa perfecta y pura. McCullers, eléctrica en sus profundidades, es como afirmó William Goyen intentando una afrenta: “Una criatura hechizada”.

Una pálida belleza – Reseña en nuestra revista de Adriana Greco


McCullers se recrea en el morbo de la violencia, en el patetismo de sus personajes rebajados por su condición de cazadores frustrados, en ese estigma de nómadas encaprichados de espejismos que los define a todos y cada uno de ellos. Las escenas a las que arroja a sus personajes tampoco presentan complacencia alguna: Miss Amelia y Marvin Macy, que pese a su dureza no dejará de flaquear ante la que fuera su esposa durante poco más de una semana, protagonizarán un combate de boxeo público, mientras que el jorobado Lymon, ajeno a las insólitas atenciones de Miss Amelia, se arrastrará detrás del presidiario pese a que este le trate con el desprecio de una mascota.

Javier Serena