Iberia Histérica

13,04

 Una parodia de novela histórica en la que el humor impregna sus páginas.

Descripción

Allá por el siglo II a.C., entre los riscos de la sierra Bética y próximo a Córdoba se asentaba un destartalado campamento militar de las Tribus Confederadas Ibéricas.

De allí parten tres espías disfrazados de buhoneros con quienes viviremos desatinadas aventuras y delirantes situaciones.

En esta novela la Historia es HISTORIA, pero la ficción es irreverente y desmitificadora.

Junto a personajes históricos como Servio Sulpicio Galba y el cónsul Serviliano, nos toparemos con inventos como el pretor Marco Lenocinio Fornicator; junto a Viriato y Minuros, nos regodearemos con el bastetano Malafollá, la cándida Auxentia o la prostituta Gala Placentia, cuyo acento de su lengua madre gala le aportaba ese aire exótico tan apreciado en su oficio.

Lusitanos, turdetanos, oretanos, layetanos, astures, vascones…, igual daba, andaban todo el día de polémica, aunque sin buscar una ruptura concluyente y sólo de acuerdo en jactarse de que no los había más machos ni en Roma ni en Cartago ni en las Galias.

Los pueblos ibéricos se convocan a menudo para hacerse creer unos a otros que se tienen en cuenta y como si creyeran que van a sacar algo en limpio de sus conciliábulos, pero, tras interminables y desabridas discusiones, pueden disolverse aún más distanciados y discrepantes que antes de la reunión, y creyendo sentirse luego autorizados para proceder cada cual según su real gana.

La controversia era la verdadera protagonista de toda Junta Ibérica que se preciara; discutían acaloradamente con sus vecinos, lanzándose a las caras sus diferentes tradiciones y dialectos… ¡Por todos los dioses, qué patulea de buscarruidos!”

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